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Ahora imaginemos que tenemos a un bebé consciente que se estaba ahogando y ahora ha quedado inconsciente. Si aún no hemos llamado o activado el servicio de Emergencias, este es el momento de hacerlo. Hoy en día, con la tecnología disponible de los dispositivos móviles, ya no tenemos preocupación de encontrar alguna manera para poder comunicarnos. Generalmente tendremos uno a la mano. Si tienes tu teléfono, este es el momento de llamar a Emergencias, ponlo en altavoz y permite que el operador te guíe paso a paso para rescatar a este paciente. Mientras tanto, voy a descubrir el pecho del bebé para identificar los puntos anatómicos importantes, con el fin de hacer las compresiones correctamente cuando iniciemos. También es fundamental que nos aseguremos que el bebé esté sobre una superficie firme. Si está sobre algo acolchado, como una alfombra gruesa o un cambiador acolchado, normalmente esto podría detener o disminuir seriamente la efectividad de las compresiones. Porque el cuerpo del bebé podría hundirse y perder fuerza en cada compresión. Por eso es muy importante que nos aseguremos que cualquiera sea la superficie donde esté el bebé en el rescate, sea firme y permita una buena ejecución durante todo el proceso. En este momento voy a comenzar con 30 compresiones. La profundidad debe ser al menos un tercio del diámetro del pecho del bebé. Haré 30 compresiones…4, 5, 6, 9, 10…..30 Y ahora, voy a colocar la cabeza del bebé en posición neutral o “posición de olfato”. Observo dentro de la boca para ver si hay algún objeto visible, pero no veo nada. Y no debemos realizar un barrido a ciegas con los dedos. No nos arriesgarnos a empujar el objeto más profundo, en caso de que esté en la parte de atrás. Solo retiramos el objeto si lo vemos claramente. Ahora coloco mi mascarilla con válvula unidireccional sobre la boca y nariz del bebé y voy a dar una ventilación. Doy una ventilación, pero el pecho no se eleva. Reposiciono la cabeza del bebé e intento nuevamente. Intento otra ventilación de rescate, pero tampoco entra aire. Entonces vuelvo a realizar 30 compresiones torácicas. Después de realizar esas 30 compresiones, vuelvo a mirar dentro de la boca. Si ahora veo el objeto en la boca del bebé, usaré mi dedo meñique para retirarlo con un movimiento en gancho. Introduzco el dedo y logro extraer fácilmente el objeto. Ahora vuelvo a colocar mascarilla sobre boca y nariz e intento una ventilación. Con la nariz y boca del bebé cubiertas, ventilo y esta vez veo que el pecho se eleva y desciende. Excelente. Ahora ventilaré de nuevo. El pecho vuelve a elevarse. Una vez despejada la vía aérea, si en este momento el bebé no comienza a respirar por sí solo, no se mueve ni muestra signos de conciencia, retomo inmediatamente las compresiones torácicas. 30 compresiones seguidas de 2 ventilaciones, seguidas de 30 compresiones… Y continúo este ciclo de compresiones y ventilaciones hasta que llegue el servicio de emergencias, llegue un desfibrilador automático o alguien con igual o mayor entrenamiento me releve.