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A los niños pequeños les encanta explorar. Y uno de los lugares más peligrosos del hogar es donde guardamos productos tóxicos para la limpieza y otras sustancias comunes que usamos para las actividades cotidianas. Así que cuando los niños estén en la casa y puedan acceder a estas sustancias, debemos implementar ciertos procesos que bloqueen el acceso a cajones y gabinetes que contengan productos tóxicos. Es recomendable guardar las sustancias en lugares altos, fuera del alcance de los niños. Existen seguros comerciales que permiten asegurar las puertas y cajones. Estos se pueden conseguir en tiendas de artículos de bebés o ferreterías. Un problema adicional es que, en ocasiones, hay químicos que parecen bebidas atractivas. Suelen ser de colores brillantes, que los hace ver como refrescos. Y aún así, el ingerir estas sustancias no es el único problema. Algunos detergentes y jabones pueden parecerse a dulces deliciosos. Y hablando de riesgos, otro punto importante es el botiquín de medicamentos. Este debe asegurarse igual que cualquier otro gabinete con sustancias peligrosas. El problema de los medicamentos es que a veces se ven deliciosos, cómo un dulce. Algunos incluso tienen sabores agradables para facilitar su ingesta. Y los niños no distinguen entre una dosis que puede ayudarlos o mucha medicina que podría lastimarlos. Así que, al hablar de botiquín de medicamentos, use las mismas precauciones que con los químicos. Mantenga el gabinete cerrado, con el fin de evitar que ninguno se confunda y tenga una sobredosis. Si sospecha de intoxicación, busca señales y pistas cómo: botellas o envases vacíos, Pastillas en el suelo o quemaduras alrededor de la boca, Manchas u olores extraños en la persona o cerca de ella. Es importante considerar también si la persona usa parches medicados. Los signos de una intoxicación pueden incluir ardor o enrojecimiento en la boca y labios; aliento con olor a químicos, como gasolina o solvente; pueden tener náuseas, dificultad para respirar, somnolencia, confusión y otras alteraciones del estado mental. Los tratamientos de primeros auxilios por intoxicación han cambiado con los años. Si sospecha que un niño consumió un veneno, llame al Centro de Toxicología. El número nacional es 800-222-1222. Ellos pueden ayudar a identificar la sustancia y guiarte para tratar a tu niño. Es una muy buena idea mantener este número visible cerca del teléfono, en una ubicación prominente. Así podrás usarlo de inmediato si es necesario. Llame al 911 y comience RCP si la persona no muestra signos vitales, como no moverse o respirar normalmente. No siempre es recomendable provocar el vómito del niño de inmediato. El Centro de Toxicología le indicará cuál es el mejor cuidado, según el tipo de veneno que se ingirió.